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Cuidar el handpan: óxido, golpes y funda

TAMBÚ, tambor de lengua de acero

Lo compraste en marzo y lo tocabas casi cada tarde. Llegó el verano, lo dejaste en el salón encima del mueble y estuviste dos meses sin sacarlo. Hoy lo coges y hay unos puntos naranjas alrededor de la nota central, justo donde caen los dedos.

No es un defecto de fábrica ni mala suerte. Es sudor: la sal y la humedad de las manos se quedaron en el acero, y dos meses de agosto han hecho el resto.

La buena noticia es que en ese estado tiene arreglo y no ha perdido afinación. La mala es que si se deja otro mes, empieza a picar el metal y ahí ya no hay vuelta atrás. Esto es lo que hay que hacer, por orden de importancia.

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Después de tocar, el trapo

Es el gesto que más handpans salva y cuesta veinte segundos: pasar un trapo seco por toda la superficie al terminar, insistiendo en las zonas donde han caído los dedos.

El enemigo no es el aire ni el polvo: es el sudor. Tiene sal y algo de acidez, y sobre acero al carbono eso es óxido en cuestión de semanas si se queda ahí.

Un trapo de microfibra guardado dentro de la funda, siempre el mismo, y listo. No hace falta nada más para el día a día.

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El aceite, cada pocas semanas

Además del trapo, el acero agradece una capa fina de aceite protector cada tres o cuatro semanas, y más a menudo si vives cerca del mar o sudas mucho.

Qué usar: aceite específico para handpan, o en su defecto aceite de coco fraccionado, que no se enrancia. Lo que no hay que usar es aceite de cocina normal, que con el tiempo se vuelve pegajoso y atrapa polvo.

Cómo: unas gotas en un trapo, no directamente sobre el metal, y se extiende en capa muy fina. Si al pasar la mano queda grasiento, hay demasiado. Debe quedar mate, no brillante.

Si ya hay puntos de óxido

Con óxido superficial, el que se ve naranja pero no ha comido el metal, se puede recuperar en casa:

  • Un poco de aceite sobre el punto y se deja actuar unos minutos.
  • Se frota con un paño suave, con movimientos circulares y sin apretar.
  • Si no sale, una lana de acero del número cero, muy fina, y siempre con aceite, nunca en seco.
  • Se limpia todo el resto y se vuelve a dar la capa protectora.

Lo que no se puede hacer: lija, estropajo verde, productos antióxido de ferretería ni nada abrasivo. La capa exterior del handpan forma parte de su afinación, y rascarla cambia el sonido de esa nota para siempre.

Si el óxido ha picado el metal y se nota al tacto, eso ya es para un constructor.

La funda no es un accesorio

Un handpan es una chapa curva de un milímetro. Un golpe en el borde le cambia la tensión a la zona entera, y eso es una nota desafinada.

Por eso la funda rígida no es un extra. Con una blanda se transporta, sí, pero no protege de una caída ni de que algo le caiga encima en el maletero. Si el instrumento ha costado un dinero, la funda es la parte barata del seguro.

Y dentro de casa, lo mismo: mejor en su funda o en un soporte, no apoyado de canto contra la pared, donde basta un roce para tirarlo.

Dónde no dejarlo nunca

Cuatro sitios que lo estropean:

  • El coche. En verano se ponen a sesenta grados y en invierno se llena de condensación. Es el peor lugar posible.
  • Al sol directo. El calor desigual sobre la chapa la trabaja y puede afectar a la afinación.
  • Cerca de un radiador o de una ventana con corriente. Por lo mismo: cambios bruscos.
  • En un sótano o garaje húmedo. Ahí el óxido no necesita ni sudor.

El sitio bueno es aburrido: una habitación normal, a temperatura estable, dentro de su funda.

Cuándo hay que afinarlo

Un handpan bien cuidado mantiene la afinación años. Se desafina por golpes, por caídas o por tocarlo con demasiada fuerza de forma sistemática, no por el paso del tiempo.

Las señales: una nota que suena apagada respecto a las demás, un zumbido metálico que antes no estaba o notas vecinas que se activan más de lo normal. Eso lo arregla un afinador de handpan, no un luthier cualquiera, y conviene no intentarlo en casa: se afina a martillo y a oído, y un golpe de más deja la nota peor que estaba.

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¿Por qué se oxida el handpan?

Por el sudor de las manos, que lleva sal y acidez y se queda sobre el acero. Es la causa de casi todos los óxidos, muy por encima de la humedad del ambiente.

¿Qué aceite se le pone?

Aceite específico para handpan o, en su defecto, aceite de coco fraccionado, que no se enrancia. Nunca aceite de cocina normal: con el tiempo se vuelve pegajoso y atrapa polvo.

¿Cada cuánto hay que darle aceite?

Cada tres o cuatro semanas en condiciones normales, y más a menudo si vives cerca del mar o sudas mucho al tocar. Siempre en capa muy fina: debe quedar mate, no brillante.

¿Se puede quitar el óxido en casa?

El superficial sí, con aceite y un paño suave, y si hace falta lana de acero del número cero siempre con aceite. Lo que no se puede usar es lija, estropajo verde ni antióxido de ferretería: rascar la superficie cambia la afinación de esa nota.

¿Hace falta funda rígida?

Sí. Es una chapa curva de un milímetro y un golpe en el borde desafina la zona entera. La funda blanda transporta, pero no protege de una caída ni de un golpe en el maletero.

¿Se desafina con el tiempo?

No por el tiempo: se desafina por golpes, caídas o tocar sistemáticamente con demasiada fuerza. Si una nota suena apagada o aparecen zumbidos, lo ve un afinador de handpan, y no conviene intentarlo en casa.

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